Desde la Terapia Ocupacional, el sueño no se entiende únicamente como un proceso biológico, sino como una ocupación que organiza la vida cotidiana, modula la participación y condiciona la regulación emocional.
Más allá de su impacto clínico, investigaciones recientes muestran que el sueño en la primera infancia es una ocupación que evoluciona.