Participar no es simplemente estar presente.
Estar en un lugar no significa necesariamente poder participar en él. Una niña puede estar físicamente en un patio y encontrar pocas posibilidades de incorporarse a los juegos que allí se producen. Una persona puede vivir en una comunidad y encontrar barreras para acceder a sus espacios. Puede acudir a un servicio y, sin embargo, disponer de poco margen para influir en las decisiones que afectan a su vida.
Desde una perspectiva ocupacional, por tanto, la participación no puede reducirse a estar presente ni únicamente a ejecutar correctamente una actividad.
Supone también disponer de oportunidades, ejercer elecciones, establecer vínculos, pertenecer y construir roles y ocupaciones significativas.