Desde la Terapia Ocupacional, el sueño no se entiende únicamente como un proceso biológico, sino como una ocupación que organiza la vida cotidiana, modula la participación y condiciona la regulación emocional.
El Occupational Therapy Practice Framework (4ª ed.) reconoce explícitamente el sueño y el descanso como una categoría central de ocupación, al mismo nivel que el autocuidado, el juego o la participación social (American Occupational Therapy Association, 2020).
Esto implica que:
- Evaluar el sueño forma parte del dominio profesional.
- Intervenir sobre rutinas nocturnas es competencia ocupacional.
- Analizar factores ambientales, sensoriales y relacionales del dormir es parte del proceso terapéutico.
Sin embargo, la práctica clínica no siempre refleja este reconocimiento.
El sueño como ocupación en desarrollo
Más allá de su impacto clínico, investigaciones recientes muestran que el sueño en la primera infancia es una ocupación que evoluciona.
Leive & Morrison (2023) analizaron cómo se transforma el traslado del bebé dentro de la rutina de conciliación del sueño entre los 1 y 24 meses
El estudio evidencia que:
- En los primeros estadios sensoriomotores, el bebé es trasladado en brazos, en contacto estrecho.
- Posteriormente, el recorrido se amplía a distintos espacios del hogar.
- Con el inicio de la marcha y la representación mental, el bebé comienza a iniciar el trayecto hacia el dormitorio con mayor autonomía.
Estos cambios se corresponden con la evolución de la organización témporo-espacial de la praxis. La rutina de sueño es descrita como una co-ocupación transaccional, que se desarrolla en sincronía con el vínculo cuidador-bebé y la autonomía emergente.
Dormir no es un hábito aislado, es una experiencia ocupacional relacional, contextual y evolutiva.

La brecha formativa en Terapia Ocupacional
Si el sueño está reconocido como ocupación y su desarrollo ha sido descrito desde la Terapia y Ciencia Ocupacional, ¿cómo lo estamos abordando en la práctica?
Hartman et al. (2024) analizaron las perspectivas de terapeutas ocupacionales que trabajaban en el ámbito infantil en Estados Unidos. En línea con estos hallazgos, Ludwig et al. (2022) evidenciaron, a través de un estudio de encuesta (Estados Unidos), que muchas terapeutas ocupacionales no evalúan sistemáticamente el sueño, utilizan herramientas no estandarizadas y refieren niveles variables de confianza clínica para intervenir en este dominio ocupacional.
Los resultados muestran que:
- Las profesionales reconocen la importancia del sueño.
- Casi nunca formulan objetivos terapéuticos relacionados con él.
- No utilizan instrumentos estandarizados de evaluación.
- Refieren falta de formación específica y baja confianza clínica.
Entre las principales barreras identificadas se encuentran:
- Falta de conocimiento especializado.
- Limitaciones de tiempo.
- No ser percibidas como profesionales del sueño dentro del equipo interdisciplinar.
La paradoja es evidente:
- La disciplina reconoce el sueño como ocupación fundamental.
- La evidencia confirma su impacto transversal.
- La formación especializada sigue siendo insuficiente.
Impacto del sueño en el desarrollo infantil
La evidencia internacional es contundente: el sueño en la infancia tiene impacto directo en el desarrollo neurobiológico, la regulación emocional, el aprendizaje, la participación diaria y la calidad de vida familiar (Mindell & Owens, 2015; Tham et al., 2017; Tarullo et al., 2017).
Durante el sueño:
- Se consolidan aprendizajes.
- Se regulan sistemas neuroendocrinos.
- Se organizan circuitos implicados en autorregulación.
- Se estabilizan patrones conductuales.
Cuando el sueño se altera, aparecen:
- Irritabilidad.
- Dificultades atencionales.
- Baja tolerancia a la frustración.
- Mayor estrés familiar.
Desde una perspectiva ocupacional, el sueño organiza la vida diurna. Si el dormir se desorganiza, la participación se ve comprometida.

El consenso pediátrico y multidisciplinar
La relevancia del sueño infantil no se limita al ámbito ocupacional ni al debate académico. Existe un consenso amplio en la comunidad sanitaria sobre su papel estructural en la salud y el desarrollo.
Organismos pediátricos de referencia como el Comité de Sueño de la Asociación Española de Pediatría (AEPED) destacan que el sueño adecuado es un pilar esencial para el crecimiento físico, la maduración neurológica, la regulación emocional y el bienestar familiar. Desde esta perspectiva el sueño es determinante básico de salud pública en la infancia..
En esta línea, iniciativas como el repositorio científico de la Alianza por el Sueño reúne publicaciones, documentos de consenso y recursos actualizados sobre prevención, evaluación e intervención en trastornos del sueño, tanto en población infantil como adulta. Este tipo de plataformas refleja el carácter transversal del sueño dentro de la salud y facilita el acceso a evidencia rigurosa y actualizada.
El mensaje que emerge desde el ámbito pediátrico y multidisciplinar es coherente y consistente: el sueño es un determinante central de salud, desarrollo y calidad de vida. Si múltiples disciplinas lo reconocen como prioritario, la Terapia Ocupacional no solo está legitimada para intervenir, sino que tiene una responsabilidad específica en abordarlo desde su mirada ocupacional y contextual.
Una responsabilidad profesional
Cuando las familias nos preguntan sobre sueño no se trata únicamente de “que el niño/a duerma poco”, sino de despertares persistentes, desregulación nocturna, desajustes circadianos y, sobre todo, impacto diurno en participación y convivencia.
Leive & Morrison (2020), en su trabajo sobre las características esenciales del sueño desde la ciencia ocupacional, describen el sueño como una ocupación con características propias: tiene estructura temporal, contexto ambiental, significado cultural, dimensión relacional y carácter transaccional. No es simplemente la ausencia de actividad, sino una experiencia organizada, situada y co-construida.
El sueño, cumple varias condiciones que lo consolidan como ocupación:
- Está culturalmente configurado.
- Se aprende y se desarrolla.
- Se inserta en rutinas familiares.
- Implica participación corporal y contextual.
- Se vincula con identidad y pertenencia.
Intervenir en sueño es acompañar una ocupación compleja que sostiene el equilibrio ocupacional del sistema familiar.
Hartman et al. (2024) evidencian que, aunque las terapeutas ocupacionales reconocen la importancia del sueño, rara vez lo convierten en objetivo explícito de intervención y refieren baja confianza clínica para abordarlo. La brecha no es conceptual, es operativa.
La situación es clara:
- El marco disciplinar reconoce el sueño como ocupación central.
- La ciencia ocupacional lo describe como experiencia estructurada, relacional y significativa.
- La investigación clínica muestra impacto directo en desempeño y calidad de vida.
- Las profesionales identifican falta de formación específica.
Si nos definimos como una disciplina que analiza, comprende e interviene sobre la ocupación en su complejidad contextual y relacional, ¿podemos permitirnos dejar fuera una de las ocupaciones más estructurantes de la infancia?


Referencias bibliográficas
- American Occupational Therapy Association. (2020). Occupational therapy practice framework: Domain and process (4th ed.). American Journal of Occupational Therapy, 74(Suppl. 2), 7412410010. https://doi.org/10.5014/ajot.2020.74S2001
- Hartman, A. G., Caspero, K., Bodison, S. C., Soehner, A., Akcakaya, M., DeAlmeida, D., & Bendixen, R. (2024). Pediatric occupational therapists’ perspectives on sleep: A qualitative descriptive study. American Journal of Occupational Therapy, 78, 7803205010. https://doi.org/10.5014/ajot.2024.050352
- Leive, M. L., & Morrison, R. (2023). Desarrollo del traslado en la rutina de conciliación del sueño del bebé en los primeros años de vida. En XV Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología, XXX Jornadas de Investigación, XIX Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR, V Encuentro de Investigación de Terapia Ocupacional, V Encuentro de Musicoterapia. Universidad de Buenos Aires. https://www.aacademica.org/lorena.leive/3/1.pdf
- Ludwig, R., Eakman, A., Bath-Scheel, C., & Siengsukon, C. (2022). How occupational therapists assess and address the occupational domain of sleep: A survey study. American Journal of Occupational Therapy, 76, 7606345010. https://doi.org/10.5014/ajot.2022.049379
- Mindell, J. A., & Owens, J. A. (2015). A clinical guide to pediatric sleep: Diagnosis and management of sleep problems (3rd ed.). Wolters Kluwer.
- Tarullo, A. R., Balsam, P. D., & Fifer, W. P. (2011). Sleep and Infant Learning. Infant and child development, 20(1), 35–46. https://doi.org/10.1002/icd.685
- Tham, E. K., Schneider, N., & Broekman, B. F. (2017). Infant sleep and its relation with cognition and growth: a narrative review. Nature and science of sleep, 9, 135–149. https://doi.org/10.2147/NSS.S125992
Sueño infantil en Terapia Ocupacional: De la neurociencia a la intervención y acompañamiento familiar
Esta formación ofrece una aproximación integral al sueño infantil desde la Terapia Ocupacional, integrando neurociencia del sueño, desarrollo infantil y análisis de la ocupación.
A lo largo del curso se abordarán los procesos biológicos que regulan el sueño, su relación con el desarrollo y la participación cotidiana, así como los factores familiares, relacionales y contextuales que influyen en cómo duermen los niños y niñas.
El objetivo es proporcionar herramientas clínicas para comprender, evaluar y acompañar las dificultades de sueño infantil, incorporando el sueño dentro del razonamiento clínico y la intervención con familias.
Inscripción abierta
