Cada 27 de octubre se celebra el Día Mundial de la Terapia Ocupacional. En 2026, la World Federation of Occupational Therapists (WFOT) ha elegido como lema “Participation Matters”, la participación importa.

WFOT señala que las actividades, roles y rutinas de la vida cotidiana contribuyen a la salud, el bienestar y la calidad de vida. Pero añade algo relevante: la participación no depende exclusivamente de las características de la persona. Factores físicos, cognitivos y emocionales, pero también ambientales y sociales, influyen en la posibilidad de implicarnos en aquellas ocupaciones que queremos, necesitamos o se espera que realicemos.
El año pasado, con motivo del Día Mundial de la Terapia Ocupacional 2025, desde Aytona nos preguntábamos qué significa realmente estar “en acción”. Hablábamos entonces de participación, ciudadanía y de una Terapia Ocupacional que necesita mirar más allá de la intervención exclusivamente individual.
Este año queremos continuar aquella conversación desde otra pregunta: si la participación importa, ¿qué condiciones hacen posible participar?
Participar no es simplemente estar presente
Estar en un lugar no significa necesariamente poder participar en él. Una niña puede estar físicamente en un patio y encontrar pocas posibilidades de incorporarse a los juegos que allí se producen. Una persona puede vivir en una comunidad y encontrar barreras para acceder a sus espacios. Puede acudir a un servicio y, sin embargo, disponer de poco margen para influir en las decisiones que afectan a su vida.
Desde una perspectiva ocupacional, por tanto, la participación no puede reducirse a estar presente ni únicamente a ejecutar correctamente una actividad.
Supone también disponer de oportunidades, ejercer elecciones, establecer vínculos, pertenecer y construir roles y ocupaciones significativas.
La ciencia de la ocupación nos ofrece un concepto especialmente útil para ampliar esta mirada: las posibilidades ocupacionales. Debbie Laliberte Rudman propuso este concepto para analizar precisamente la relación entre agencia y estructura: cómo aquello que hacemos, pero también aquello que llegamos a considerar posible hacer, está configurado por los sistemas sociales, culturales, económicos y políticos en los que transcurre nuestra vida (Laliberte Rudman, 2010).

Una revisión publicada por la misma autora (Laliberte Rudman et al., 2025) ha vuelto sobre el concepto y ha analizado cómo se ha utilizado en la literatura centrada en ocupación. El trabajo señala su potencial para dirigir la mirada hacia factores implícitos y explícitos que producen inequidades ocupacionales y para cuestionar explicaciones excesivamente individualizadas de las oportunidades y elecciones de las personas.
Esto introduce un matiz importante: participar no depende únicamente de querer o poder hacer algo. También depende de qué posibilidades ocupacionales están disponibles en un determinado contexto. Y esas posibilidades no son iguales para todas las personas.
Cuando las condiciones de vida restringen la participación
Quizá esta idea se entienda mejor cuando dejamos durante un momento de mirar las capacidades individuales y observamos las condiciones en las que se desarrolla la vida cotidiana.
Tener ingresos suficientes, disponer de un lugar estable donde vivir, contar con redes de apoyo, acceder a un empleo digno o poder formar parte de una comunidad no son cuestiones externas a la ocupación. Condicionan dónde y cómo descansamos, trabajamos, cuidamos, estudiamos, cocinamos, nos relacionamos o construimos nuestros proyectos de vida.
En este mes de octubre, en el que también se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, un estudio reciente realizado desde Terapia Ocupacional en España ofrece un ejemplo especialmente interesante.

Ortiz-Espinosa et al. (2026) exploraron las experiencias de participación ocupacional de ocho personas migrantes con problemas de salud mental que acudían a un centro de rehabilitación psicosocial de Zaragoza. Las narrativas recogidas mostraron interrupciones en las rutinas, participación limitada en ocupaciones significativas, inestabilidad laboral, soledad, redes de apoyo fragmentadas, discriminación y experiencias de sinhogarismo. Las autoras relacionan estas experiencias con condiciones de vulnerabilidad estructural que restringen las oportunidades de participación, pertenencia y estabilidad ocupacional.
El estudio permite visualizar algo relevante: comprender la salud mental y la participación puede exigir dejar de preguntarnos únicamente qué le ocurre a la persona para preguntarnos también qué está ocurriendo alrededor de ella.
La vivienda es uno de esos elementos. No porque podamos establecer una relación simple entre vivienda, salud mental y participación, sino porque el hogar constituye uno de los contextos desde los que organizamos buena parte de nuestras ocupaciones y nuestra vida cotidiana.
Una investigación de Tjörnstrand et. al. (2025) lo muestra desde otro contexto. El estudio entrevistó a 16 personas con problemas graves de salud mental que vivían en recursos residenciales con apoyo en Suecia después de participar en Active in My Home, una intervención de Terapia Ocupacional centrada en implicación ocupacional, participación social y recuperación personal. Las personas participantes describieron nuevas oportunidades para implicarse en actividades cotidianas, junto con mayor sensación de seguridad y conexión.

Este estudio pone de manifiesto que el lugar en el que vivimos, los apoyos que encontramos allí y las oportunidades que ese entorno ofrece forman parte de nuestra participación ocupacional. Y eso permite mirar nuestro propio contexto con otras preguntas. En España, en 2025, el 44,3 % de las personas entre 26 y 34 años convivía con sus progenitores. Entre ellas, el 47,3 % señalaba como principal razón no poder permitirse comprar o alquilar una vivienda.
Desde una perspectiva ocupacional podemos preguntarnos: ¿qué ocurre con nuestras posibilidades ocupacionales cuando las condiciones materiales necesarias para construir determinados proyectos de vida resultan difíciles de alcanzar?
Emanciparse, formar un hogar, cuidar, estudiar en otra ciudad, aceptar determinados empleos, mantener redes comunitarias o disponer de un espacio adecuado para descansar son también cuestiones profundamente vinculadas con la vida cotidiana. Así, la vivienda deja de ser un asunto aparentemente externo a la profesión para convertirse en un ejemplo de cómo las condiciones sociales pueden ampliar o restringir posibilidades ocupacionales.
Mirar más allá de la persona
Esto plantea un reto importante. Cuando un desafío en la participación está vinculado con factores motores, sensoriales o cognitivos, podemos pensar en favorecer habilidades, incorporar apoyos, adaptar una actividad o modificar el entorno inmediato.
Pero no todas las barreras para la participación se sitúan en la persona. A veces aparecen en el diseño de los servicios, en la ausencia de recursos, en las condiciones laborales o económicas, en experiencias de discriminación, en determinadas políticas institucionales o en entornos que ofrecen oportunidades muy distintas según quién los habita.
No significa que la intervención individual deje de ser relevante. Significa reconocer que las oportunidades de participación no dependen únicamente de la persona y que, por tanto, no siempre pueden ampliarse actuando solo a nivel individual.
¿Hasta dónde llega nuestra responsabilidad como profesión?
En marzo de 2026, Beagan et al. publicaron en el Canadian Journal of Occupational Therapy el artículo Advocating? Agitating? Activism? Anti-Oppressive Change-Making in Occupational Therapy.

Su punto de partida está específicamente situado en el contexto canadiense. Las competencias profesionales de Terapia Ocupacional de Canadá incorporan la promoción de la equidad, la reducción de las desigualdades de poder y la práctica antiopresiva. Por tanto, sería incorrecto trasladar automáticamente sus propuestas al contexto español, pero sí podemos incorporarlo a nuestro imaginario. La pregunta que plantean trasciende ese contexto: ¿qué podemos hacer cuando aquello que genera inequidad no puede modificarse únicamente mediante la intervención con una persona?
Las autoras exploran el advocacy, la “agitación” (agitating) y el activismo como distintas formas de acción orientadas hacia el cambio y la justicia. El advocacy puede consistir en defender necesidades, influir sobre quienes toman decisiones o promover cambios dentro de los sistemas existentes. El activismo puede orientarse hacia transformaciones más estructurales y colectivas.
Y el término agitating introduce una idea particularmente sugerente: mantener determinadas cuestiones en la conversación, formular preguntas incómodas y evitar que ciertos problemas se normalicen o desaparezcan de la agenda profesional. El artículo (Beagan et al., 2026) insiste, en cualquier caso, en que cualquier forma de acción requiere análisis de las relaciones de poder, reflexión ética, una comprensión clara del cambio que se busca y, especialmente, acción colectiva. No se trata, por tanto, de establecer que exista una única manera correcta de posicionarse.
Se trata de reconocer que hacer visibles las condiciones que restringen la participación también puede formar parte de la conversación profesional.
Una profesión global también necesita hacerse preguntas difíciles.
En febrero de 2026 se celebró en Bangkok el 19.º Congreso Mundial de la WFOT, que reunió a profesionales procedentes de numerosos países para compartir investigación, experiencias y perspectivas sobre el presente y el futuro de la Terapia Ocupacional.
Encuentros así muestran la riqueza de una profesión que se desarrolla en contextos sociales, culturales, económicos y políticos muy diferentes.
Y precisamente por eso también aparecen preguntas para las que probablemente no exista una respuesta sencilla ni compartida:
- ¿Qué responsabilidad corresponde a una profesión cuando una guerra, un desplazamiento forzado, la pobreza, la discriminación o determinadas condiciones sociales restringen de forma profunda la vida cotidiana de personas y comunidades?
- ¿Qué corresponde a profesionales individualmente?
- ¿Y qué papel pueden desempeñar asociaciones, colegios y organizaciones que representan colectivamente a la profesión?
No hace falta resolver aquí esas cuestiones ni asumir que una organización profesional debe responder de la misma manera ante cualquier problema social, político o humanitario.
Pero quizá sí sea difícil hablar de participación, derechos y justicia ocupacional sin plantearnos qué ocurre cuando las condiciones necesarias para participar desaparecen o se distribuyen de manera profundamente desigual.
Además, esta conversación no parece estar fuera de la agenda actual de WFOT. En septiembre de 2026, la Federación presentó un nuevo curso internacional dedicado específicamente al advocacy en Terapia Ocupacional, centrado en analizar cuestiones de advocacy, desarrollar estrategias, implicar a diferentes agentes, comunicar y evaluar los resultados de las acciones emprendidas.

La pregunta sobre hasta dónde llega nuestra responsabilidad profesional, por tanto, continúa abierta.
Volver a nuestra práctica cotidiana
Hablar de estructuras sociales, vivienda, derechos o advocacy puede parecer muy alejado de una sesión de Terapia Ocupacional.
Probablemente no lo esté tanto. Cada vez que evaluamos la participación estamos tomando una decisión, explícita o implícita, sobre dónde situamos el problema y dónde creemos que puede producirse el cambio.
Podemos preguntarnos quién determina qué ocupaciones son importantes; si estamos confundiendo independencia con participación; qué posibilidades ocupacionales estamos dando por supuestas; qué barreras hemos normalizado; cuánto margen real de elección tienen las personas y familias a las que acompañamos; o si estamos pidiendo continuamente que sean ellas quienes se adapten a entornos que también podrían transformarse.
En las infancias, estas preguntas adquieren una relevancia especial. Favorecer la participación no consiste únicamente en que un niño o una niña pueda ejecutar determinada actividad. Implica preguntarnos también si encuentra oportunidades para jugar, elegir, explorar, relacionarse, pertenecer y participar en las rutinas familiares, educativas y comunitarias de maneras significativas.

Porque las infancias tampoco construyen sus posibilidades ocupacionales de manera aislada. Lo hacen dentro de familias, escuelas, barrios, servicios, comunidades y determinadas condiciones sociales y económicas.
La participación importa porque las posibilidades también importan
“Participation Matters” puede parecer un lema sencillo, pero encierra una pregunta y reflexión mucho más amplia: no solo si una persona participa, sino qué posibilidades reales tiene para hacerlo.
Participar implica mucho más que estar presente o poder ejecutar una actividad. Supone contar con oportunidades, apoyos, entornos accesibles, margen de elección y condiciones que permitan desarrollar ocupaciones significativas. Por eso, cuando hablamos de participación, también estamos hablando de las posibilidades ocupacionales que una persona encuentra , o no encuentra en su vida cotidiana.
La Terapia Ocupacional no puede transformar por sí sola todas las condiciones económicas, sociales o políticas que atraviesan la vida de las personas. Tampoco existe una única forma de responder profesionalmente ante ellas. Pero sí podemos decidir si las incorporamos a nuestra mirada, si reconocemos cómo influyen en la vida cotidiana y si hacemos visibles aquellas barreras que reducen o dificultan las oportunidades de participación.
Quizá ese sea uno de los retos que nos plantea este Día Mundial de la Terapia Ocupacional: ampliar la pregunta hacia qué condiciones necesita esa persona para poder participar de la manera que desea y tiene sentido para ella.
Porque si la participación importa, también importan las condiciones que la hacen posible. Y también las posibilidades ocupacionales que, desde nuestros servicios, comunidades, instituciones y prácticas profesionales, contribuimos cada día a ampliar, facilitar o, en ocasiones, limitar.
Pensar la participación de este modo no es solo una reflexión teórica. Tiene consecuencias concretas en cómo observamos, evaluamos, intervenimos y acompañamos a las infancias y a sus familias en la práctica cotidiana. Por eso, en Aytona seguimos apostando por una formación en Terapia Ocupacional pediátrica que ponga en el centro la participación, la vida cotidiana, el contexto y el razonamiento clínico.
T.O. en Pediatría Razonamiento Clínico y Práctica: Modelo Aytona Integral de atención a las infancias y familias 2026/2027
Para T.Os que quieren profundizar en la Terapia Ocupacional pediátrica, para trabajar con infancias y familias desde un modelo de trabajo avalado por años de experiencia e investigación en Aytona. Obtendrás las herramientas prácticas de evaluación e intervención para trabajar en clínica, desde Atención Temprana a niños en edad escolar y sus familias, algunos temas que trataremos el desarrollo motor, sensorial, cognitivo, emocional y sensorial , la familia, el sueño, la alimentación, el juego, el paso a la etapa escolar, aprendizaje, desarrollo del lenguaje, administración de test y otras evaluaciones, los materiales y el razonamiento clínico, los objetivos funcionales y la redacción de informe.
Referencias bibliográficas
- Beagan, B. L., Bizzeth, S., Hartley, X., Pride, T., & Valavaara, K. (2026). Advocating? Agitating? Activism? Anti-oppressive change-making in occupational therapy. Canadian Journal of Occupational Therapy. Advance online publication. https://doi.org/10.1177/00084174261433654
- Laliberte Rudman, D. (2010). Occupational terminology: Occupational possibilities. Journal of Occupational Science, 17(1), 55–59. https://doi.org/10.1080/14427591.2010.9686673
- Laliberte Rudman, D., Mathew, A., & Kuruparan, M. (2025). A citation analysis of the concept of occupational possibilities. Canadian Journal of Occupational Therapy. https://doi.org/10.1177/00084174251381997
- Ortiz-Espinosa, I., Zango-Martín, I., & Incaurgarat, M. F. (2026). Occupational participation in migration: Narratives from people with mental health conditions. Occupational Therapy in Mental Health. https://doi.org/10.1080/0164212X.2026.2684609
- Tjörnstrand, C., Brunt, D., Bejerholm, U., Eklund, M., & Argentzell, E. (2025). Supportive housing residents’ experiences of the intervention Active in My Home. Scandinavian Journal of Occupational Therapy, 32, 2528803. https://doi.org/10.1080/11038128.2025.2528803
- Instituto Nacional de Estadística. (2026). Encuesta de Condiciones de Vida. Módulo sobre dificultades de acceso a la vivienda. Año 2025. https://www.ine.es/dyngs/Prensa/m3ECV2025.htm?
- World Federation of Occupational Therapists. (2026). Launch of the World Occupational Therapy Day 2026 Theme. https://wfot.org/news/2026/world-occupational-therapy-day-2026-media-pack
