Durante décadas, el autismo se ha descrito, evaluado e investigado desde un modelo predominantemente masculino y médico. Esta mirada parcial ha tenido consecuencias claras y sostenidas en el tiempo: niñas y mujeres autistas han sido invisibilizadas, identificadas más tarde y apoyadas de forma insuficiente o inadecuada.

Hoy, la evidencia científica y los datos disponibles en el contexto español obligan a revisar esta realidad.
Una historia de invisibilidad, no de ausencia
Los estudios muestran de forma consistente que las niñas y mujeres autistas:
- Suelen pasar desapercibidas en la infancia.
- Acceden más tarde a procesos de identificación.
- Llegan a los sistemas de apoyo a través de la salud mental (ansiedad, depresión, TCA, autolesiones).
- Reciben apoyos que no siempre se ajustan a sus necesidades reales (Lai et al., 2015; Autismo España, 2021).
Esto no ocurre porque el autismo sea menos frecuente en mujeres, sino porque se expresa de formas diferentes y se observa con herramientas y expectativas sesgadas. Muchas niñas “funcionan bien” en apariencia, cumplen normas, se adaptan y no generan conflicto. El coste de esa adaptación suele quedar oculto.
Camuflaje social: cuando encajar implica desaparecer
Uno de los elementos centrales en esta invisibilidad es el camuflaje social. Muchas niñas y mujeres autistas aprenden desde edades tempranas a observar, imitar y ajustarse a las expectativas sociales para sostener la pertenencia.
Desde fuera, esto puede interpretarse como una buena adaptación. Desde dentro, suele implicar: hiperalerta constante, desconexión de las propias señales corporales, agotamiento físico y emocional y pérdida progresiva de espontaneidad y disfrute.
La literatura muestra que el camuflaje sostenido se asocia a mayor riesgo de ansiedad, depresión, autolesiones e ideación suicida (Hull et al., 2017; Solomon et al., 2012).
El cuerpo también habla: camuflaje y estrés a largo plazo
La investigación reciente refuerza esta idea desde una perspectiva corporal. Un estudio publicado en 2025 en Molecular Autism analizó la relación entre camuflaje social y estrés utilizando, además de cuestionarios, un marcador biológico de estrés acumulado: el cortisol en pelo (Zubizarreta et al., 2025).
Los resultados muestran que las personas que camuflan más presentan mayor carga de estrés fisiológico a largo plazo, especialmente en personas autistas y en mujeres adultas. Lo relevante es que este aumento de estrés no siempre se acompaña de una mayor percepción subjetiva de malestar, lo que ayuda a explicar por qué muchas niñas y mujeres parecen “estar bien” mientras su cuerpo sostiene un enorme esfuerzo de adaptación.
Estos hallazgos refuerzan la necesidad de mirar más allá de la conducta observable y de la participación aparente, y de considerar el coste corporal y ocupacional de encajar en entornos poco flexibles. Apoyar no es eliminar estrategias adaptativas, sino reducir la necesidad de camuflarse para poder participar (Zubizarreta et al., 2025).

Identificar para comprender, no para etiquetar
Hablar de identificación no es hablar de etiquetar. Es hablar de poner palabras a una forma particular de procesar, sentir y relacionarse con el mundo.
Una identificación bien acompañada puede:
- Dar sentido a experiencias vividas durante años.
- Reducir la autoexigencia y la culpa.
- Facilitar ajustes razonables en la escuela, el trabajo y la vida cotidiana,
- Abrir la puerta a apoyos respetuosos y personalizados.
El problema no es nombrar, sino desde qué modelo se nombra. Cuando la identificación se hace desde un enfoque neurodiverso y contextual, empieza a dar sentido a la manera de relacionarse con el entorno.
Apoyar a tiempo es prevenir
Las guías de buenas prácticas coinciden en señalar que la adolescencia y la juventud son etapas especialmente sensibles para niñas y mujeres autistas, debido al aumento de las demandas sociales, los cambios corporales y la presión por el camuflaje social. En estas etapas se incrementa el riesgo de crisis emocionales, abandono de actividades significativas, aislamiento social y una mayor vulnerabilidad a situaciones de abuso o violencia; especialmente cuando no existen apoyos ajustados ni una comprensión adecuada de sus necesidades. Esta realidad ha sido ampliamente documentada tanto en la Guía de buenas prácticas en niñas, adolescentes y mujeres en el espectro del autismo de AETAPI (2018) como en el informe Detección y diagnóstico del autismo en mujeres en España de Autismo España (2021).
Apoyar no significa corregir ni normalizar. Significa:
- Revisar demandas excesivas.
- Acompañar cambios corporales y sociales.
- Favorecer la regulación, el sueño y el descanso.
- Sostener a las familias sin culpabilizarlas.
Desde Terapia Ocupacional, esto implica mirar con atención la vida cotidiana: rutinas, ritmos, relaciones y contextos.
En Aytona acompañamos a personas autistas y a sus familias desde una mirada centrada en la ocupación, la regulación y la participación, entendiendo el autismo como una condición del neurodesarrollo y una forma diversa de estar en el mundo.

Nuestro curso de Terapia Ocupacional en el acompañamiento a personas autistas se orienta a comprender la conducta como comunicación y a sostener la participación en los contextos reales de la vida cotidiana.
Somos conscientes de que el conocimiento avanza y de que es necesario seguir revisando los enfoques, especialmente en lo que respecta a niñas y mujeres autistas. Por eso entendemos la formación como un proceso vivo, en constante revisión, alineado con una práctica ética, crítica y basada en la evidencia.
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Referencias bibliográficas
- Autismo España. (2021). Detección y diagnóstico del autismo en mujeres en España [Informe]. https://autismo.org.es/wp-content/uploads/2018/09/2021_deteccionydiagnosticomujeres_autismoespana.pdf
- Asociación Española de Profesionales del Autismo. (2018). Guía de buenas prácticas en niñas, adolescentes y mujeres en el espectro del autismo. Asociación Española de Profesionales del Autismo. https://aetapi.org/download/guia-de-buenas-practicas-en-mujeres-con-tea/
- Hull, L., Petrides, K. V., Allison, C., Smith, P., Baron-Cohen, S., Lai, M. C., & Mandy, W. (2017). «Putting on My Best Normal»: Social Camouflaging in Adults with Autism Spectrum Conditions. Journal of Autism and Developmental Disorders, 47(8), 2519–2534. https://doi.org/10.1007/s10803-017-3166-5
- Lai, M. C., Lombardo, M. V., Auyeung, B., Chakrabarti, B., & Baron-Cohen, S. (2015). Sex/gender differences and autism: Setting the scene for future research. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 54(1), 11–24. https://doi.org/10.1016/j.jaac.2014.10.003
- Solomon, M., Miller, M., Taylor, S. L., Hinshaw, S. P., & Carter, C. S. (2012). Autism symptoms and internalizing psychopathology in girls and boys with autism spectrum disorders. Journal of Autism and Developmental Disorders, 42(1), 48–59. https://doi.org/10.1007/s10803-011-1215-z
- Zubizarreta, S. C. P., Isaksson, J., Faresjö, Å., Faresjö, T., Carracedo, A., Fernández-Prieto, M., Bölte, S., & Lundin Remnélius, K. (2025). The impact of camouflaging autistic traits on psychological and physiological stress: A co-twin control study. Molecular Autism, 16, 59. https://doi.org/10.1186/s13229-025-00695-9
