La investigación reciente parece apuntar precisamente hacia esta dirección: una neurorrehabilitación más integral, centrada en la ocupación, en la participación real y en la interacción entre los aspectos motores, cognitivos, emocionales y sensoriales del desempeño humano.
Desde Terapia Ocupacional, este cambio de mirada implica dejar de preguntarnos únicamente qué función se ha perdido para empezar a analizar cómo esos desafíos afectan al desempeño ocupacional, a la participación y a la calidad de vida.